
el huerto
Alrededor de la casa se extiende un huerto rectangular de cerca de 18.000 m², completamente perimetrado, que forma parte del histórico paisaje agrícola del área de Vilella, en Alzira. Más que una finca, es un espacio vivo, en constante transformación, donde cada estación deja su huella y cada año escribe una nueva página.
La mayor parte del huerto está dedicada al cultivo de naranjas Ortanique, una variedad apreciada por su intenso aroma, su equilibrio entre dulzor y acidez y un zumo especialmente rico y abundante. Si visitas la casa durante la temporada de cosecha, podrás recoger directamente del árbol las naranjas que servirán para tu desayuno. Hay pocos placeres tan sencillos como comenzar el día con una fruta recién cortada, aún fresca por el rocío de la mañana.
Como ocurre en todos los huertos familiares, el paisaje evoluciona con el tiempo. Poco a poco, algunos de los naranjos más antiguos van dejando paso a nuevas plantaciones de clementinas, asegurando la continuidad de este pequeño legado agrícola para las próximas generaciones.
Al amanecer, la luz se filtra entre las copas de los árboles y el aire se impregna del inconfundible perfume de los cítricos. En primavera, el azahar convierte el huerto en un mar de fragancias; en invierno, los frutos maduros llenan de color las ramas. Pasear entre los naranjos es descubrir el ritmo pausado de la huerta valenciana, un paisaje que invita a detenerse, respirar y disfrutar de la belleza de las cosas sencillas.

